Discussion:
Segundo paso en la operación Coronavirus. Por Guillermo Mas
(demasiado antiguo para responder)
El Despertador
2021-08-17 09:52:31 UTC
Permalink
https://elcorreodeespana.com/politica/100061575/Segundo-paso-en-la-operacion-Coronavirus-Por-Guillermo-Mas.html

POLÍTICA
Segundo paso en la operación Coronavirus. Por Guillermo Mas

GUILLERMO MAS ARELLANO - 17 AGOSTO 2021
No comparto esa opinión que tienen muchos compañeros de la disidencia a
los que respeto —Laureano Benítez o Enrique de Diego, entre otros— y que
algunos expresan abiertamente en público mientras que otros se reservan
al ámbito de lo privado, de que dentro de muy pocos meses las calles de
las grandes ciudades españolas y, supongo, también las mundiales,
estarán sembradas de cadáveres. Escucho esos augurios sabiendo lo
difícil que resulta hablar del futuro sin errar: la información de la
que dispondremos para ello será, siempre, muy limitada y estará sometida
a las variantes del tiempo en curso. También lo hago acongojado dada la
lobreguez del panorama que plantean y que, espero que por nada del mundo
cristalice ni lo más remotamente. Pero mis deseos no enturbian mi juicio
y la razón por la que no creo que algo así se vaya a dar está lejos de
ser personal. Cierto es que ya tenemos una ingente cantidad de datos
oficiales sobre muertos a causa de la vacunación y todos sabemos que en
esa lista se encontrarán solo aquellos que haya sido imposible obviar.
Sin embargo, los peores pronósticos sobre los efectos secundarios
mortales, gracias a Dios, no se están cumpliendo. Eso no significa que
yo quiera ser vacunado: sigue siendo un producto experimental y, sobre
todo, sigue siendo un paso innecesario salvo para quien quiera donar
dinero público a las farmacéuticas o actúe dando de lado a su sentido
del raciocinio. Ante todo lo que debemos de tener en cuenta es que el
coronavirus era solo la primera parte de la operación y que la segunda
ya está en marcha.

Winter is coming. Como ya he dicho, sobre el próximo invierno se ciernen
los peores delirios milenaristas de la conspiranoia toda. En parte con
razón, pues hasta los médicos mediáticos de los organismos oficiales nos
están preparando para lo que se avecina, en parte sin ella y dejando
volar la imaginación en la dirección de los peores pasajes
apocalípticos. No nos equivoquemos: el plan de las élites no es matar a,
pongamos por caso, mil millones de los más de siete mil millones de
humanos sobre la tierra. ¿Se imaginan de qué forma se podría explicar
eso a todos los supervivientes? ¿Se imaginan cómo se podría dar salida a
la cantidad de cadáveres generados? ¿Acaso no llevaría eso a la propia
muerte de los globalistas a manos de los enfurecidos familiares de las
víctimas? Honestamente, esa opción me parece delirante. Parece muy
probable que vengan nuevas “olas” de coronavirus, que los datos vuelvan
a empeorar y que los hospitales sigan cobrando dinero público por
ingresado en UCI, digo, que vuelvan a estar colapsados por la gran
cantidad de enfermos. Sin embargo las cifras de muertos no serán tan
altas como en otros momentos previos, y no gracias a la vacunación, sino
a que la población ya está inmunizada después de llevar dos veranos
conviviendo con un virus de muy baja mortalidad pero de muy alta
transmisión.

Como he dicho, el coronavirus es la primera parte de la operación. Ha
sido un éxito y ahora se han puesto en marcha nuevos proyectos como esos
cambios geopolíticos que estamos viviendo estos días en Afganistán: EEUU
y la OTAN, cerrando un ciclo que se inició en plena Guerra Fría con la
URSS involucrada y que se reactivó con los atentados del 11S y la guerra
subsecuente, se han retirado mientras que China y Rusia se frotan las
manos. ¿Enfrentamientos bélicos? Más bien parece un regalo hecho a los
talibanes —sí, esos cuya muerte llevaba décadas declarando cansinamente
el globalismo todo al tiempo que oponía y proponía sus valores “progres”
para los musulmanes—, que no nos han dejado imágenes de batallas ni
parecían muy fatigados por la guerra mientras bailaban o al cruzar el
umbral de suntuosos palacios orientales. Aunque la mayoría de las
guerras ahora son “frías”, es decir, secretas al estilo segunda mitad
del siglo XX —de información, geopolítica, hackeos, cibernética,
desarrollo tecnológico, materias primas, control de puestos
estratégicos, juego de alianzas, etcétera— más que al de la primera
mitad —trincheras, bombardeos, población evacuada, grandes masas de
refugiados, niños-soldado—, quizás no debamos descartar el retorno de
los grandes jugadores al tapete: EEUU, China, Rusia, India, Turquía.
Veremos. En cualquier caso, si alguien quiere certificar la desaparición
de Occidente del mapa político no tiene más que mirar el muy secundario
papel que ocupa Europa en el mundo y cómo los EEUU van replegándose al
tiempo que rusos y chinos ocupan, gustosos, sus posiciones.

En cualquier caso, el segundo movimiento tras la operación coronavirus
parece claro: la primacía del cambio climático. La ínclita Agenda 2030
está entregada a dicho propósito con el apoyo de todas nuestras élites.
Seamos claros: el coronavirus no tenía como fin exterminar a grandes
capas de la población dada su baja mortalidad. Su fin era alcanzar la
vacunación generalizada y, sobre todo, cambiar para siempre los hábitos
sociales. Es decir, implementar una Ingeniería Social sin precedentes en
la historia para controlar a la población, cambiar de forma definitiva
el carácter histórico de los pueblos y para transmutar a los hombres en
siervos. La operación se ha demostrado exitosa al punto de que tenemos a
cándidas almas paseando el perro a las cuatro de la tarde, con cincuenta
grados y en plena hora de calor, sin nadie más a kilómetros de distancia
pero con la mascarilla bien fijada. El globalismo camina hacia un modelo
de suspensión de la democracia para que el pueblo deje de ser su propio
soberano —no lo era, puesto que se le lobotomizó tiempo atrás— para
pasar a ser controlado directamente por una minoría aristocrática que
ostente el poder político y el económico y los dirija desde un
súper-Estado global. Un híbrido de capitalismo económico y comunismo
político con un tirano ilustrado, o unos pocos, al estilo chino. ¿Cómo
se llegará a ese punto sin que nadie rechiste salvo cuatro gatos
perfectamente silenciables y criminalizables? Poniendo a toda la
población a un servicio mayor: su propia salvación de un mal exterior:
el coronavirus, ahora, y el cambio climático, en breves. Sin libertad
pero a salvo: el orbe por completo aceptará gustoso ese trastrueque.

La propia OMS lleva tiempo alertando de que la vacunación no es el fin
de nada y de que el verdadero objetivo no es otro que “reorganizar la
sociedad”. La Nueva Normalidad (New Normal), ese Gran Reseteo (Big
Reset) o construcción desde cero (Build Back Better), ha llegado para
quedarse. Como digo, el Coronavirus ha sido solo el primer paso para
acelerar la Agenda 2030 —era necesario expulsar a Trump y ponerse a
trabajar en serio en la construcción de una dictadura global—, y ahora
se aproximan otros. Nuevas medidas para nuevos y acuciantes problemas:
el clima desbocado a causa del comportamiento imprudente de los humanos:
una vez más ese “habéis sido muy malos” silenciará cualquier atisbo de
protesta. Como nos han repetido hasta la saciedad: “no tendrás nada y
serás feliz”

En palabras de Tedros: “No podemos regresar a las cosas como eran antes.
No lo haremos”. El emporio mafioso conformado por la Fundación
Rockefeller, la Fundación Gates o La Sociedad Abierta de Soros en
conjunción con empresas como Accenture, IDEO, Gavi, Microsoft o el grupo
financiero BlackRock se encargarán de ello. Solo con ver los nombres,
los propietarios y la ocupación de cada una de las empresas ya se puede
intuir de qué trata el asunto. ¿Cómo le venderán todo esto a la
población? El Papa Francisco nos lo ha adelantado: “El coronavirus es
una respuesta al cambio climático”. Es decir, que para evitar nuevos
virus y otro tipo de desastres críticos para la supervivencia humana es
necesario luchar contra el cambio climático. Así lo venderán y gracias a
nuevas campañas de aplausos y otra alfalfa mediática del estilo
producida en cantidades industriales se lograrán los objetivos deseados.
A menos de que hagamos algo para evitarlo y, siendo realistas, la únicas
dos opciones viables para el disidente consciente de lo que realmente se
avecina son: 1) Asumir la derrota material y plantear una resistencia
espiritual interior y personal mientras aún sea posible; 2) Participar
en una revuelta social que acabe con las cabezas de los principales
globalistas a nivel mundial clavadas en una pica. El tiempo dirá.

P.D. ¿Europeos, estáis preparados para recibir una oleada de refugiados
afganos? Pues eso




El Correo de España no se hace responsable de las opiniones de sus
colaboradores, los cuales son los únicos responsables de las mismas.




Guillermo Mas Arellano
https://elcorreodeespana.com/secciones/1/281/autor/autores.html
Nacido el 3 de noviembre de 1998 en Madrid, es estudiante de Literatura
General y Comparada en la UCM y, además, colabora en diversos medios
digitales y audiovisuales de la disidencia. Con formación en oratoria y
experiencia como crítico cinematográfico, defiende el incomparable
legado de la Hispanidad dentro de Occidente y el saber perenne de la
filosofía tradicional a través de la literatura como bastión de defensa
contra el mundo moderno. Sus enemigos son los mismos enemigos de España,
así como todos aquellos que pretenden cambiar el curso de la historia y
el carácter de los pueblos con medidas de ingeniería social. En
definitiva, es un reaccionario.
Yo
2021-08-17 12:57:04 UTC
Permalink
Post by El Despertador
https://elcorreodeespana.com/politica/100061575/Segundo-paso-en-la-operacion-Coronavirus-Por-Guillermo-Mas.html
POLÍTICA
Segundo paso en la operación Coronavirus. Por Guillermo Mas
GUILLERMO MAS ARELLANO - 17 AGOSTO 2021
No comparto esa opinión que tienen muchos compañeros de la disidencia a
los que respeto —Laureano Benítez o Enrique de Diego, entre otros— y que
algunos expresan abiertamente en público mientras que otros se reservan
al ámbito de lo privado, de que dentro de muy pocos meses las calles de
las grandes ciudades españolas y, supongo, también las mundiales,
estarán sembradas de cadáveres. Escucho esos augurios sabiendo lo
difícil que resulta hablar del futuro sin errar: la información de la
que dispondremos para ello será, siempre, muy limitada y estará sometida
a las variantes del tiempo en curso. También lo hago acongojado dada la
lobreguez del panorama que plantean y que, espero que por nada del mundo
cristalice ni lo más remotamente. Pero mis deseos no enturbian mi juicio
y la razón por la que no creo que algo así se vaya a dar está lejos de
ser personal. Cierto es que ya tenemos una ingente cantidad de datos
oficiales sobre muertos a causa de la vacunación y todos sabemos que en
esa lista se encontrarán solo aquellos que haya sido imposible obviar.
Sin embargo, los peores pronósticos sobre los efectos secundarios
mortales, gracias a Dios, no se están cumpliendo. Eso no significa que
yo quiera ser vacunado: sigue siendo un producto experimental y, sobre
todo, sigue siendo un paso innecesario salvo para quien quiera donar
dinero público a las farmacéuticas o actúe dando de lado a su sentido
del raciocinio. Ante todo lo que debemos de tener en cuenta es que el
coronavirus era solo la primera parte de la operación y que la segunda
ya está en marcha.
Winter is coming. Como ya he dicho, sobre el próximo invierno se ciernen
los peores delirios milenaristas de la conspiranoia toda. En parte con
razón, pues hasta los médicos mediáticos de los organismos oficiales nos
están preparando para lo que se avecina, en parte sin ella y dejando
volar la imaginación en la dirección de los peores pasajes
apocalípticos. No nos equivoquemos: el plan de las élites no es matar a,
pongamos por caso, mil millones de los más de siete mil millones de
humanos sobre la tierra. ¿Se imaginan de qué forma se podría explicar
eso a todos los supervivientes? ¿Se imaginan cómo se podría dar salida a
la cantidad de cadáveres generados? ¿Acaso no llevaría eso a la propia
muerte de los globalistas a manos de los enfurecidos familiares de las
víctimas? Honestamente, esa opción me parece delirante. Parece muy
probable que vengan nuevas “olas” de coronavirus, que los datos vuelvan
a empeorar y que los hospitales sigan cobrando dinero público por
ingresado en UCI, digo, que vuelvan a estar colapsados por la gran
cantidad de enfermos. Sin embargo las cifras de muertos no serán tan
altas como en otros momentos previos, y no gracias a la vacunación, sino
a que la población ya está inmunizada después de llevar dos veranos
conviviendo con un virus de muy baja mortalidad pero de muy alta
transmisión.
Como he dicho, el coronavirus es la primera parte de la operación. Ha
sido un éxito y ahora se han puesto en marcha nuevos proyectos como esos
cambios geopolíticos que estamos viviendo estos días en Afganistán: EEUU
y la OTAN, cerrando un ciclo que se inició en plena Guerra Fría con la
URSS involucrada y que se reactivó con los atentados del 11S y la guerra
subsecuente, se han retirado mientras que China y Rusia se frotan las
manos. ¿Enfrentamientos bélicos? Más bien parece un regalo hecho a los
talibanes —sí, esos cuya muerte llevaba décadas declarando cansinamente
el globalismo todo al tiempo que oponía y proponía sus valores “progres”
para los musulmanes—, que no nos han dejado imágenes de batallas ni
parecían muy fatigados por la guerra mientras bailaban o al cruzar el
umbral de suntuosos palacios orientales. Aunque la mayoría de las
guerras ahora son “frías”, es decir, secretas al estilo segunda mitad
del siglo XX —de información, geopolítica, hackeos, cibernética,
desarrollo tecnológico, materias primas, control de puestos
estratégicos, juego de alianzas, etcétera— más que al de la primera
mitad —trincheras, bombardeos, población evacuada, grandes masas de
refugiados, niños-soldado—, quizás no debamos descartar el retorno de
los grandes jugadores al tapete: EEUU, China, Rusia, India, Turquía.
Veremos. En cualquier caso, si alguien quiere certificar la desaparición
de Occidente del mapa político no tiene más que mirar el muy secundario
papel que ocupa Europa en el mundo y cómo los EEUU van replegándose al
tiempo que rusos y chinos ocupan, gustosos, sus posiciones.
En cualquier caso, el segundo movimiento tras la operación coronavirus
parece claro: la primacía del cambio climático. La ínclita Agenda 2030
está entregada a dicho propósito con el apoyo de todas nuestras élites.
Seamos claros: el coronavirus no tenía como fin exterminar a grandes
capas de la población dada su baja mortalidad. Su fin era alcanzar la
vacunación generalizada y, sobre todo, cambiar para siempre los hábitos
sociales. Es decir, implementar una Ingeniería Social sin precedentes en
la historia para controlar a la población, cambiar de forma definitiva
el carácter histórico de los pueblos y para transmutar a los hombres en
siervos. La operación se ha demostrado exitosa al punto de que tenemos a
cándidas almas paseando el perro a las cuatro de la tarde, con cincuenta
grados y en plena hora de calor, sin nadie más a kilómetros de distancia
pero con la mascarilla bien fijada. El globalismo camina hacia un modelo
de suspensión de la democracia para que el pueblo deje de ser su propio
soberano —no lo era, puesto que se le lobotomizó tiempo atrás— para
pasar a ser controlado directamente por una minoría aristocrática que
ostente el poder político y el económico y los dirija desde un
súper-Estado global. Un híbrido de capitalismo económico y comunismo
político con un tirano ilustrado, o unos pocos, al estilo chino. ¿Cómo
se llegará a ese punto sin que nadie rechiste salvo cuatro gatos
perfectamente silenciables y criminalizables? Poniendo a toda la
el coronavirus, ahora, y el cambio climático, en breves. Sin libertad
pero a salvo: el orbe por completo aceptará gustoso ese trastrueque.
La propia OMS lleva tiempo alertando de que la vacunación no es el fin
de nada y de que el verdadero objetivo no es otro que “reorganizar la
sociedad”. La Nueva Normalidad (New Normal), ese Gran Reseteo (Big
Reset) o construcción desde cero (Build Back Better), ha llegado para
quedarse. Como digo, el Coronavirus ha sido solo el primer paso para
acelerar la Agenda 2030 —era necesario expulsar a Trump y ponerse a
trabajar en serio en la construcción de una dictadura global—, y ahora
una vez más ese “habéis sido muy malos” silenciará cualquier atisbo de
protesta. Como nos han repetido hasta la saciedad: “no tendrás nada y
serás feliz”
En palabras de Tedros: “No podemos regresar a las cosas como eran antes.
No lo haremos”. El emporio mafioso conformado por la Fundación
Rockefeller, la Fundación Gates o La Sociedad Abierta de Soros en
conjunción con empresas como Accenture, IDEO, Gavi, Microsoft o el grupo
financiero BlackRock se encargarán de ello. Solo con ver los nombres,
los propietarios y la ocupación de cada una de las empresas ya se puede
intuir de qué trata el asunto. ¿Cómo le venderán todo esto a la
población? El Papa Francisco nos lo ha adelantado: “El coronavirus es
una respuesta al cambio climático”. Es decir, que para evitar nuevos
virus y otro tipo de desastres críticos para la supervivencia humana es
necesario luchar contra el cambio climático. Así lo venderán y gracias a
nuevas campañas de aplausos y otra alfalfa mediática del estilo
producida en cantidades industriales se lograrán los objetivos deseados.
A menos de que hagamos algo para evitarlo y, siendo realistas, la únicas
dos opciones viables para el disidente consciente de lo que realmente se
avecina son: 1) Asumir la derrota material y plantear una resistencia
espiritual interior y personal mientras aún sea posible; 2) Participar
en una revuelta social que acabe con las cabezas de los principales
globalistas a nivel mundial clavadas en una pica. El tiempo dirá.
P.D. ¿Europeos, estáis preparados para recibir una oleada de refugiados
afganos? Pues eso
El Correo de España no se hace responsable de las opiniones de sus
colaboradores, los cuales son los únicos responsables de las mismas.
Guillermo Mas Arellano
https://elcorreodeespana.com/secciones/1/281/autor/autores.html
Nacido el 3 de noviembre de 1998 en Madrid, es estudiante de Literatura
General y Comparada en la UCM y, además, colabora en diversos medios
digitales y audiovisuales de la disidencia. Con formación en oratoria y
experiencia como crítico cinematográfico, defiende el incomparable
legado de la Hispanidad dentro de Occidente y el saber perenne de la
filosofía tradicional a través de la literatura como bastión de defensa
contra el mundo moderno. Sus enemigos son los mismos enemigos de España,
así como todos aquellos que pretenden cambiar el curso de la historia y
el carácter de los pueblos con medidas de ingeniería social. En
definitiva, es un reaccionario.
Guillermo es bueno en sus análisis, pero creo que no debería dar por
sentado que estamos delante de un nuevo virus y que su transmisibilidad
es muy alta ...
Post by El Despertador
llevar dos veranos
conviviendo con un virus de muy baja mortalidad pero de muy alta
transmisión.
Continúe leyendo en narkive:
Loading...